lunes, 10 de junio de 2013

Hay días que merece la pena salir a pasear

No es que no me guste salir de casa, es que para llegar al centro de mi ciudad implica o dos buses o mínimo uno y unos 20 minutos a paso ligero, porque aparcar ya lo hemos catalogado como misión imposible. El campo tiene otras ventajas, dicen.

Pero hay días que te enteras a 30 min de que salga el autobús que hay rastrillo en el centro y te motivas, sales corriendo y consigues arreglarte en 20 minutos y coger el bus. Incluso, a pesar de no tener todavia buen tiempo, no llueve, ni hace frio, así que prefieres ir andando que es muy sano.

La ciudad es diferente cuando la recorres a pie y te muestra incluso hasta opiniones personales e ideologías políticas.

Bajada en Paseo de Alfonso  XII




Si sigues caminando te encuentras con que algún duende de la naturaleza, amante de los árboles, debido  a este frio en Primavera y la amenaza de que este año no toca Verano, ha decidido ponerle mantitas de cuadrados de ganchillo a los cuatro arbolillos de la Puerta del Sol.

Puerta del Sol
Puedes pensar que lo que adorna la fuente son pompones, quizás porque estés un poco miope, pero si te acercas, descubres que en realidad son rosas de ganchillo tan bonitas que te mueres de amor.





Puedes parecer una turista, pero que más da, es tu ciudad y está preciosa. Ojalá estuvese así todo el año y por más calles y plazas. Ya me veo saliendo al monte que rodea mi casa ataviada con lanas y ganchillos dispuesta a engalanar el bosque.

Pequeños detalles pueden parecer, pero los pequeños son los que más color dan a la vida y te dibujan una amplia sonrisa en la cara.