lunes, 20 de mayo de 2013

Tómate un minuto

Hola, me llamo Ana y sufro ansiedad.
Hace ya unos cuantos años que viajo con esa carga y, al contrario de lo que se puede creer, no debo avergonzarme de ello, de la misma manera que no me avergüenzo de tener hipotiroidismo.

Las enfermedades del alma pueden ser incomprendidas por quien tiene la suerte de nunca haberlas sufrido. Me he llegado a ver en la situación de ver como se mofaban de mi por ello y es complicado, en ese instante, no desearle al ignorante que tienes delante que sufra lo mismo que tú, pero por muy imbécil que sea no merece sentir su corazón saliendo por su boca, sus latidos golpeando sus tímpanos y su cuerpo recorrido por hormigas y paralizado.

Es por esto que me he encontrado en muchas ocasiones buscando curas milagrosas que me saquen de esta pesadilla y que, probablemente en gran medida por mi culpa, no suelen funcionar. Desde que leí el libro Come, Reza, Ama -que recomiendo fervientemente, lo amé- siempre he visto como una posible ayuda la práctica de yoga y meditación para atenuar, como mínimo, mi problema, sin embargo, nunca lo he intentado -ya he dicho que era mi culpa y de mi inexistente fuerza de voluntad-, lo que sí he hecho ha sido leer acerca del tema y ver videos tanto de maestros yoguis, personas budistas y gente muy zen en general.

El siguiente vídeo lo defino como realista, pues en este mundo ajetreado que vivimos, donde siempre hay mil cosas que hacer, sí se puede -y se debe- encontrar un minuto en el que parar, cerrar los ojos y simplemente respirar:




Puede que estas líneas sean demasiado personales para una página pública, pero para mi el concepto 'vida personal' está algo difuso. Ocultar los problemas solo los magnifica, puede que soltarlos así me haga verlos con otra perspectiva.

2 comentarios:

  1. Yo tambien tengo mis crisis de ansiedad y es dificil luchar contra eso. El entorno que me rodea enciende la mecha y mi carecter hace el resto. Ante esto, intento pararme y dejar la mente en blanco. Si algo me molesta esta en mis manos eliminarlo de mi vida asi que nada ni nadie merece la pena mis lágrimas y mucho menos que sienta como mi cuerpo se descontrola de esa forma tan brutal. Fácil de decir pero difícil de hacer, toca ser fuerte compañera y luchar por nosotras porque en los años que llevo vividos he comprendido que soy la única capaz de cambiar las cosas.

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