jueves, 1 de marzo de 2012

Tempus fugit

Ha empezado Marzo. Sin darme cuenta han pasado dos meses de este año y han parecido un suspiro. Siempre me ha asustado el paso del tiempo, desde que era pequeña, pero no por lo de envejecer o morir, si no por el miedo de no usar bien el tiempo a no haber hecho nada interesante, lo que descuerda con mi refinada habilidad de perder el tiempo, en todo.

Soy una experta en desaprovechar el tiempo, primero en el instituto repitiendo dos veces y perdiendo dos años, yéndome a Santiago a “estudiar” a sabiendas de que no era una buena idea y, efectivamente, no resultó productivo y volví y perdí otros dos años. Ahora tras perder cuatro años siento empezar de nuevo, pero con el peso de esos cuatro años de “retraso” o de “pérdida”.

Pesa y duele, ver como el resto de personas de tu edad están acabando y empiezan a hacer su vida, y yo hace tiempo que veo que todo son fracasos y que no avanzo en nada, a veces tampoco sé que quiero hacer con mi vida y todo es un desastre, veo que sé un poco de casi todo, pero no soy especialista en nada.

La sociedad parece que te obliga a saber como será tu vida con antelación lo que quieres hacer, donde hacerlo, con quien compartirlo y como llevarlo a cabo. Y aquí estoy yo, dejando para mañana todo, incluso el que hacer con mi vida porque soy incapaz de planear algo más lejano que el día siguiente y a veces ni los próximos cinco minutos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario